Somos diversos, somos mejores, somos peores, pero a nosotros los seres humanos nos tienen acostumbrados a leer y distribuir las malas noticias, los problemas del mundo, los accidentes y las guerras, las consecuencias de los gobiernos que incluso pensando hacer el bien a su población en ocasiones lo que acarrean son males mayores.
Pues bien, acostumbrémonos a no leer ni a seguir ese tipo de noticias, aunque nos afecten directamente, ya que todo tipo de ganancia es en esencia espiritual y todo tipo de pérdida es tambien espiritual. Piensen en la persona que ya teniendo un pequeño barco se logra comprar un yate de recreo, y que se hincha de felicidad cuando se lo presenta a sus amistades aunque algunos de ellos se mueran de envidia. Tanto la felicidad como la envidia son espirituales. No son las cosas en sí, son lo que ellas despierten en nuestro fuero interior, siendo diferentes entre nosotros.
Entonces informémos las buenas noticias. Alguien nació, alguien vivió una vida plena y cumplió su estancia en esta tierra. ¿Ven? Hasta una noticia triste se puede presentar de buena forma, exaltando buenas cualidades de su vida.
Neguémonos a seguirle la corriente a todos aquellos que nos impelen a la guerra tanto material como intelectual, aunque esté claro que tienen buenas intenciones porque al propalar sus noticias estamos incrementando el flujo del mal en general, sin ayudar a que realmente se haga el bien. Claro que habrán personas que no estén de acuerdo, que es mejor la transparencia que la oscuridad, pero precisamente a eso me refiero, que no le demos oportunidad a la oscuridad y propalemos las buenas nuevas siempre, porque hasta los periodistas en cualquier lugar del mundo también pueden hacerlo así aunque por su profesión estén orientados a informar de todo en todo momento.
Pasamos hambre y necesidades, es cierto, pero si a eso añadimos que nos rodeamos de malas vibras entonces estaremos peor. Piensen en las abuelitas que desde milenios vienen protegiendo a sus nietos de las vicisitudes diarias de la vida para que los niños crezcan felices y puedan mantener la alegría de poder comer al menos algunas migajas de pan.
Jesús, el alma mayor que ha pisado esta tierra ya lo dijo, seguidme y os haré pescadores de hombres.
Somos diversos, hasta los mas ateos quizás reconozcan que Jesús, aunque no crean que vivió en esta tierra, es de una ganancia espiritual inconmensurable, ya que no forzó a ningún seguidor a efectuarle constantes rituales en este mundo, como tantas otras ideologías han hecho. Sean de derecha o de izquierda, materialistas o idealistas, jefes de gobierno o de religiones.
Y hasta aquí este primer Informando 0001.
Espero vuestros comentarios...